dimecres, 6 de gener de 2010

Oda a Mad Men

Esta Navidad me las he pasado enganchado a Mad Men.

¿Lo cualo?

Una serie sobre publicitarios que trabajan en la Nueva York de los años 60.

Mmmm.. no, no.

Una serie sobre los cambios de la sociedad norteamericana a partir de la década de los 60. Una especie de "Cuéntame" a la americana con más medios, mejor ambientación, anuncios, mayor sutileza y mucho más tabaco y alcohol.

Sí, pero no.

Es una serie sobre la familia Draper: la familia (aparentemente) perfecta que lo tiene todo y, sin embargo, se desmorona capítulo tras capítulo.

Si, y además:

Un drama.

Una comedia.

Una serie de acción.

Una serie romántica.

No, definitivamente es un dramón.

Ufff... vaya lío, mejor volvamos a empezar ¿no?

Pues vamos.

Estas Navidades las he pasado con la familia Draper y los empleados de Sterling Cooper, los protagonistas de Mad Men.

Le di una tercera oportunidad a la serie. Vi unos pocos minutos al poco de estrenarse en español y no me acabó de convencer. Mucho humo y poca chicha.

La quise recuperar cuando la empezó a emitir Cuatro. Que la hicieran a la una de la madrugada no ayudó mucho.

Y ahora, por casualidad, descubro que la dan gratis en el Videoclub de Ono. Y me engancha. Vaya si me engancha, que me he tragado 26 capítulos en 15 días. (4 a través de la tele, el resto a través de otros medios).

Es una serie para ver en calma, después de cenar, tumbado en el sofá, con las luces bajas. Sin que nada te pueda distraer, para trasladarte totalmente a otra época. De hombres trajeados y mujeres arregladísimas. De tabaco y alcohol por todas partes. De sexismo y racismo y coches sin cinturones, teléfonos con cables y máquinas de escribir para cada secretaria.

Desde luego, no es Lost. Cuando se acaba un capítulo no tienes unas ganas locas de ver el siguiente. Más bien consigue que te quedes chafado. Sin lágrimas porque todo es muy contenido, sutil, lo que ves no es realmente lo que hay. Son unos personajes miserables. Pero con miserias que la pátina del tiempo no consigue que nos sean ajenas.

Por suerte ayuda a darte cuenta de cómo hemos cambiado. ¿Aguantaríamos ese ambiente opresivo? ¿Seríamos partícipes de esa sociedad? ¿Cómo nos verán cuando en 2060 rueden una serie ambientada en 2010?

Los protagonistas trabajan en publicidad, algo que ayuda a que me atraiga. Don Draper es el director creativo de Sterling Cooper. Peggy Olson la secretaria que quiere ser copywriter. Pete Campbell un ejecutivo de cuentas arribista. Salvatore el director de arte... Pero, claro, también son algo más. El director creativo es el hombre que ha enterrado su pasado para vivir una nueva vida que no siempre logra controlar. La secretaria es la mujer que no acepta estar sometida en un mundo de hombres. El ejecutivo, el nuevo marido que se enfrenta a los sacrficios de formar una familia. El director de arte es un homosexual armarizado en una sociedad machista...


Todo evoluciona lentamente. Pasan cosas. Poco importantes. Metafóricas quizás. Ambiguas. Con silencios, con miradas, con labios que se aprietan para no hablar. Y nos llevan a un inexorable hundimiento, tanto de esas personas como de ese modelo social. Algo que ya vemos desde los títulos de crédito, genialmente parodiados en Los Simpson.


¿Un ejemplo de por qué me gusta? Esta grandiosa escena. Don tiene una presentación para Kodak. Quieren vender "la rueda", un nuevo proyector de diapositivas. Tenemos el lado publicitario. Vemos a Don como el gran creativo que es. Pero también aparece el Don familiar, el marido con sus permanentes crisis. Y ello da como resultado una escena catárquica donde confluyen distintas tramas que lentamente hemos ido saboreando capítulo tras capítulo para desembocar aquí, donde negocio, ternura, nostalgia y un punto de humor confluyen de forma magistral. Ufff, pelos de punta.

No puedo esperar a ver qué me depara la 3a Temporada, que ha dado lugar a que Mad Men se considere la mejor serie de 2009. Allá voy. ¿Me acompañas?